
La Celestina tuvo un éxito de publico extraordinario desde su primera aparición, por lo que se conservan bastantes ejemplares que proceden de primeras ediciones antiguas. El texto de estas ediciones no es el mismo, ya que el autor cambió la obra. La primera edición y más antigua de las conservadas se imprimió en Burgos, por Fadrique de Basilea en 1499, y consta de dieciséis actos con el título de "Comedia de Calisto y Melibea". Hubo después varias ediciones de Toledo, Valencia y Salamanca (1500).
Calisto es un joven noble enamorado de Melibea, le pide consejo a su criado al que le promete una coraza de oro si Malibéa se enamora de el, este acude a casa de una vieja anciana llamada celestina que tiene fama de bruja, esta accede a ayudarla a cambio de una cadena de oro, esta realiza un conjuro con un pañuelo. De forma de que Malibéa mirara el pañuelo mas se enamoraría de Calisto.
La Celestina va a casa de Malibéa con la excusa de pedir un poco de hilo, le entrega el pañuelo y ella se lo queda y le entrega un cordón que le ceñía, famoso por haber tocado todas las reliquias de Roma y Jerusalén.
Mientras tanto, Calisto se sumergía más y más en su amor, encerrándose finalmente en su habitación, diciendo: "No quiero saber nada del mundo hasta que llegue la celestina con Melibéa."
La celestina, termina cogiendo una decisión propia, y le dice a Melibéa que se presente a las doce en el patio de su casa si se quiere encontrar con Calisto. Melibéa, se desmaya al recibir esta noticia, por su desesperado amor hacia Calisto. La celestina corre a casa de Calisto para comunicarle la buena nueva, y él, al oír esto, estalla de emoción, y le entrega la cadena de oro que le prometió.
Poco más tarde, Pármeno y Sempronio (los criados de Calisto) visitan a la celestina, y le piden un trozo de la cadena que Calisto le a entregado, según lo acordado. Ella se niega, cegada por el egoísmo, por lo que la matan. Elicia (prostituta y criada de la celestina) les denuncia, y el pueblo les ajusticia degollándolos.
Areúsa, acompañante de Elicia, está celosa de Melibéa, y decide que si ella no puede tener a Pármeno, tampoco tiene porque tener Melibéa a Calisto, por lo que decide contratar a unos mercenarios para que acaben con la vida de Calisto.
Calisto, a pesar de la desgracia, acude a su cita acompañado de un paje. Después de tanto esperar, se reúne con Melibéa, pero cuando gozaban de su amor, escucharon como el paje de Calisto estaban riñendo en la calle (con los mercenarios mandados por Areúsa). Al acudir a socorrerle, se desnuca bajando por la escala.
Melibéa, al ver que su amado Calisto estaba muerto, corre a la torre de su castillo, y a pesar de los ruegos y plegarias de su padre y su madre para que no se tire, ella lo hace, al no poder soportar la idea de la muerte de Calisto.